Agua potable en Fuerteventura – El oro azul de la isla

Hay lugares en este mundo donde el valor del agua se percibe con cada sorbo. Fuerteventura es uno de ellos.

Agua potable en Fuerteventura – el oro azul de la isla
Agua potable en Fuerteventura – el oro azul de la isla

Quien recorre las interminables llanuras de la isla, con la roca volcánica rojiza bajo los pies, el viento en la nuca y el sol implacable sobre la cabeza, lo entiende enseguida: aquí el agua no es algo que se da por sentado. El agua potable en Fuerteventura ha sido siempre lo más preciado que la isla tiene – su oro azul.

Por qué el agua en Fuerteventura es tan valiosa

Los números hablan por sí solos: las precipitaciones anuales en Fuerteventura se encuentran entre las más bajas de toda Europa. No existen ríos. No hay lagos naturales de agua dulce. Lo que queda es el mar – infinito, salado, imbebible.

Y sin embargo: se encuentra la manera. Como tantas veces en esta isla austera y orgullosa.

El suministro de agua en Fuerteventura se basa hoy principalmente en la desalinización del agua marina. El agua del mar se capta, se filtra, se desaliniza, se trata – y solo entonces llega a las tuberías. La planta desalinizadora más grande e importante de la isla se encuentra en Puerto del Rosario, la capital de Fuerteventura. Su capacidad alcanza los notables 2.000 metros cúbicos diarios – una proeza técnica en medio de un paisaje desértico junto al Atlántico.

Desde 1969, la isla dispone de una planta desalinizadora en Puerto del Rosario. Desde entonces la red fue creciendo: otras plantas se construyeron sobre todo allí donde el turismo fue llegando – en Corralejo, Morro Jable, Costa Calma. Hoy, la mayoría de los grandes hoteles cuentan con sus propias instalaciones que abastecen sus edificios de forma autónoma.

El coste es elevado: para producir apenas 100 litros de agua dulce se necesitan unos 6 litros de petróleo. Un esfuerzo que ilustra de manera contundente el valor real del agua potable en Fuerteventura.

Agua del grifo en Fuerteventura – ¿Se puede beber o no?

Uno coloca el vaso bajo el grifo, deja correr el agua. Es clara, está fría. Pero duda.

Con razón. Porque aunque el suministro de agua en Fuerteventura cumple los estándares europeos, el comparativamente alto contenido de cloro y cal del agua del grifo la hace poco apta para el consumo directo. El pronunciado sabor que deja el tratamiento necesario resulta poco apetecible para paladares no acostumbrados – y sencillamente no es recomendable para estómagos sensibles.

Lo que sí está claro: lavarse los dientes con agua del grifo en Fuerteventura no supone ningún problema. Y para todo lo demás – beber, cocinar, preparar café – es mejor recurrir al agua embotellada.

Comprar agua mineral en Fuerteventura – El consejo práctico

En cualquier supermercado de la isla se encuentran: las grandes y manejables garrafas de 5 o 10 litros de agua mineral. A elegir entre agua sin gas y agua con gas – ambas baratas, ambas disponibles en todas partes.

Recurrir a la garrafa no solo es económicamente sensato, sino también práctico: siempre hay suficiente agua a mano para cocinar también con agua mineral – algo especialmente recomendable para personas con digestión sensible y viajeros en general.

Un pequeño pero importante apunte para visitar restaurantes: los cubitos de hielo en Fuerteventura se fabrican habitualmente con agua potable y se suministran a bares y restaurantes. No hay motivo de preocupación tampoco en este caso.

Escasez histórica de agua – Una isla que lleva siglos luchando

Para entender de verdad por qué la escasez de agua está tan profundamente arraigada en la conciencia de los isleños, hay que mirar atrás.

Fuentes históricas documentan que en el siglo XVIII aún existían manantiales e incluso arroyos en Fuerteventura. Pero con el crecimiento de la población, el aumento del turismo y el mayor consumo de agua, lo que la naturaleza había ofrecido fue desapareciendo. El intento de Franco en los años 40 de paliar la escasez construyendo tres embalses resultó prácticamente inútil – las precipitaciones eran demasiado escasas para llenarlos.

Pero los habitantes de Fuerteventura no se dejaron desanimar. Desarrollaron soluciones que aún hoy impresionan.

Gavias y aljibes – Ingeniería ancestral contra la sequía

Imagínese: un día de lluvia en Fuerteventura. Las nubes cuelgan bajas, el suelo humea, los secos barrancos se llenan durante horas con un susurro poco habitual.

En esos momentos entran en acción las gavias. Las gavias son muros de contención tradicionales que recogen el agua de lluvia y la dejan filtrarse lentamente en el suelo. El subsuelo así humedecido puede cultivarse posteriormente – un método tan sencillo como genial para asegurar el suministro de agua en Fuerteventura.

Una técnica complementaria son los aljibes. Estas balsas se construyen en laderas rocosas o de hormigón y acumulan el agua durante las fuertes lluvias. Con frecuencia se encuentran estas construcciones directamente en las casas, donde la lluvia se canaliza hacia una balsa en el patio interior – un testimonio silencioso y centenario de la adaptabilidad humana.

Heredades y comunidades de regantes – El agua como bien común

El agua es demasiado valiosa en Fuerteventura para dejarla al azar. Por eso su distribución lleva mucho tiempo organizada por cooperativas locales: las heredades o comunidades de regantes.

Estas comunidades coordinan el consumo de agua y se aseguran de que tanto la agricultura como los hogares dispongan de suficiente agua. Con orígenes que se remontan al período colonial, estas organizaciones representan una de las formas más antiguas de gestión sostenible de recursos en las Islas Canarias.

El agua en Fuerteventura – Un recurso que une

Quien visita Fuerteventura y ve las blancas dunas de Corralejo, escucha el viento en la playa de Sotavento o pasea por las estrechas calles de Betancuria, forma parte de esta historia.

Se bebe el agua mineral de la garrafa. Se deja la botella. Y quizás se piensa un momento en todos los que antes que uno vivieron en esta isla – y que no consideraban el agua algo que se da por sentado, sino como un regalo.

Eso es lo que hace tan especial el agua potable en Fuerteventura. No sabe solo a cloro y cal. Sabe a historia.