Degollada de los Granadillos: el interior de Fuerteventura que no sale en las guías

Quien quiera conocer la cara verdadera de Fuerteventura tiene que dejar la costa atrás y adentrarse por las sinuosas carreteras del interior. En algún punto entre Vega de Río Palmas y Pájara, a 479 metros de altura, uno frena sin saber muy bien por qué. Ahí está la Degollada de los Granadillos — también conocida como Mirador del Risco de las Peñas — uno de los rincones más honestos de la isla.

Mirador Degollada de los Granadillos
Mirador Degollada de los Granadillos

Un panorama que se mete dentro

Uno se apoya en el pequeño refugio y de repente la parte occidental de la isla se despliega entera. Terrazas de cultivo talladas durante generaciones en la roca árida. Coladas de lava que un día fluyeron negras ladera abajo y hoy son pura quietud. Las sierras de Fuerteventura cerrando el horizonte como un cuadro antiguo.

El silencio tiene textura. Es el viento que cruza el Barranco de las Peñas, la inmensidad del paisaje volcánico, la sensación de estar muy lejos de todo aunque hayas llegado en coche.

Rocas y cuevas en el sendero al mirador
Rocas y cuevas en el sendero al mirador

El sendero a la Ermita de la Peña

A unos pocos cientos de metros al sur del mirador arranca un sendero. Lleva a la Ermita de la Peña — una capillita encalada en blanco que parece pegada con cola a la pared del acantilado. Una imagen que cuesta olvidar.

Quien quiera puede seguir bajando hasta Vega de Río Palmas — una excursión corta a pie que combina naturaleza volcánica, historia y silencio en apenas unos kilómetros.

Ermita de la Peña
Ermita de la Peña

Cómo llegar al mirador

Desde Antigua, sigue la FV-416 y gira a la izquierda hacia la FV-30. El mirador aparece a la derecha de la carretera, en una curva hacia la izquierda. Fácil de llegar, con aparcamiento suficiente cerca.

Vistas desde el puerto de montaña Degollada de los Granadillos
Vistas desde el puerto de montaña Degollada de los Granadillos

Conclusión: un secreto en el corazón de la isla

La Degollada de los Granadillos no es un sitio para fotos rápidas. Sin tiendas de souvenirs, sin autobuses turísticos. Solo roca, cielo y esa extraña gratitud que aparece cuando ves algo verdaderamente bello.

Si Fuerteventura te parece solo playas y viento, aquí cambia la perspectiva. Este es uno de los miradores más impresionantes de las Islas Canarias — y apenas lo conoce nadie.