Degollada del Viento: el mirador que solo encuentras si te pierdes un poco
Hay miradores que aparecen en todas las listas. Y hay otros, como la Degollada del Viento, que no piden ser encontrados. Están ahí, entre Pájara y La Pared, en el extremo occidental de Fuerteventura, sin carteles llamativos ni terrazas de café — esperando a quien sepa buscar.

A 350 metros, donde la isla respira
El nombre lo dice todo. A 350 metros de altura, este puerto de montaña vive fiel a lo que promete: casi siempre sopla. A veces suave, a veces con fuerza. Es el aliento de la isla, y aquí arriba, sobre el árido altiplano, se siente en cada segundo.
La Casa Honda — una vivienda enterrada en el tiempo
Lo primero que llama la atención no es el paisaje, sino la construcción. En el mirador hay una réplica fiel de una Casa Honda canaria antigua — ese tipo de vivienda que se entierra a medias en el suelo. Las gruesas paredes de tierra actúan como aislante natural contra el viento y el sol. Un edificio que no se impone al paisaje volcánico, que crece de él.

Dos mundos en una sola mirada
Desde la plataforma mirador, la vista se divide en dos. Al sur, el Istmo de la Pared — esa cintura estrecha donde Fuerteventura casi se parte en dos entre el Atlántico y el Mar de Barlovento. Al norte, el ocre silencioso del macizo de Betancuria, sin movimiento, sin tiempo. Como si el mundo hubiera decidido pausar aquí.
Zona militar restringida al oeste del paso
Justo al oeste del puerto comienza una zona militar restringida. De vez en cuando llega el eco de maniobras. El acceso está estrictamente prohibido — pero ese detalle, lejos de restar, añade al lugar una nota misteriosa que no termina de explicarse.

Cómo llegar al mirador Degollada del Viento
Desde Pájara, toma la FV-605 en dirección suroeste. A unos 12 o 13 kilómetros sale una pequeña desviación a la derecha que lleva hasta un área de aparcamiento. Desde allí, un corto y sencillo ascenso a pie — sin esfuerzo, pero con vistas.


